Fran GarLaz, especialista en la conservación y recreación de ecosistemas, emprendió, hace 12 años, un proyecto denominado “ECOFINCA PLATANOLÓGICO” en Puerto Naos, en el municipio de Los Llanos de Aridane. La Ecofinca combina la agricultura sostenible con un programa de visitas turísticas y con la educación ambiental.

A través de un pequeño sendero, por el interior de la Finca, los visitantes descubrirán un bosque comestible en el que el plátano es el anfitrión, junto a los árboles frutales y plantas medicinales. Apreciarán y comprenderán la agricultura como medio de desarrollo y sostenibilidad. Los visitantes podrán hacer un recorrido por un jardín botánico subtropical y tener contacto con ovejas, gallinas, tres burros y otros animales, que contribuyen al abono del cultivo.

Sobre el acantilado de la Playa Nogales, en Puntallana, con vistas a la amplitud del Atlántico, se encuentra Ecofinca Nogales. La empresa familiar compagina el turismo con la agricultura ecológica del plátano, aguacates, mangos y piñas tropicales, además de diversas frutas y hortalizas, mezclando en el paisaje olores y colores.

Ecofinca Nogales ofrece, a quien la visita, conocer de primera mano sus criterios de sostenibilidad y los valores culturales del entorno. Los visitantes aprenden cómo son los trabajos agrícolas en la finca y posteriormente degustan los productos que se cultivan según la temporada.

La finca pasó de tener una explotación vinícola a ser un proyecto de agricultura ecológica de referencia insular, además de compaginarlo con el turismo y el ocio. La antigua bodega se ha convertido en un salón donde se celebran importantes eventos de carácter social o empresarial.

 

¿Cuál es el origen de la Finca Nogales? ¿Qué les motivo a emprender este proyecto?

Siempre hay un punto de partida, y en nuestro caso responde a la iniciativa que tuvo Don Nicasio Piñero Concepción, nuestro padre. Fue él quien en los años 60 del pasado siglo desarrolló en estos terrenos la actividad agraria, atento a los códigos imperantes en esa época que podemos denominar de “agricultura convencional”. Unas décadas más tarde, en los años 90, siguiendo sus sabias orientaciones, al afrontar el relevo generacional, asumimos el reto de alcanzar la mayor viabilidad en la actividad empresarial. Desde un principio optamos por un proyecto que se sustentara en los esquemas de una agricultura ecológica, desarrollando por ello procesos siempre respetuosos con el medio ambiente.